Orígenes

La Euritmia nació en Suiza el año 1911, bajo la necesidad de practicar una danza con sentido, que responda a las nuevas inquietudes y problemáticas de la época.

Todo parte cuando Clara Smits pide formalmente, tras la muerte de su esposo, a Rudolf Steiner que guíe a su hija Lory Maier-Smits a encontrar su profesión. Ella siempre se interesó por el movimiento y la danza. Así Steiner sugirió que la niña comenzara a trabajar en un nuevo arte del movimiento. Como preparación para esto, ella comenzó a estudiar la anatomía para explorar el paso humano, contemplar el movimiento implícito en la escultura griega y la danza, y encontrar los movimientos que expresan frases habladas utilizando los sonidos del habla. Pronto otros jóvenes comenzaron a interesarse en este tipo de movimiento expresivo: la Euritmia.
Durante estos años, Steiner estaba escribiendo un nuevo drama, para el rendimiento en las reuniones de verano de la Sociedad Antroposófica. Entonces a partir de 1912 se comenzó a incorporar el nuevo arte del movimiento en estos dramas. Más tarde cuando la Sociedad decidió llevar a cabo la construcción de un centro artístico en Dornach (Suiza), un grupo pequeño de Euritmia comenzó a trabajar y ofreció actuaciones semanales del arte en desarrollo. Marie Steiner-von Sivers, la esposa de Rudolf Steiner, actriz y artista del habla, tomó la responsabilidad de entrenar y dirigir a este conjunto de escenario. Así este primer conjunto de euritmistas se fue de gira en 1919, presentando en Suiza, Países Bajos y Alemania, entre otros.
Steiner vio la Euritmia como una expresión única de la antroposófia:

“Es la tarea de la antroposofía traer una mayor profundidad, una visión más amplia y un mayor espíritu vivo en las demás formas de arte”. -Rudolf Steiner

En 1924, Steiner dio dos talleres intensivos sobre diferentes aspectos de la euritmia. Posteriormente las transcripciones de sus conversaciones durante estos talleres se publican como “Euritmia como Habla Visible” y “Euritmia como Canto Visible”.
Conjuntos de escenario en Stuttgart (Alemania) y en el Goetheanum (Suiza) pronto se convirtieron en puntos establecidos de la vida cultural de la Euritmia en Europa. El conjunto del Goetheanum fue reconocido con la medalla de oro en la Exposición de París de 1937/8.
En la actualidad hay centros de formación y conjuntos artísticos en muchos países del mundo.

¡¡100 años de Euritmia!!
El 2012, tras cumplirse 100 años desde el nacimiento de la Euritmia, se celebró en Sao Paulo, Brasil, un congreso en honor a este momento crucial. Ahí se encontraron euritmistas y personas amantes de la Euritmia de todo el mundo, compartiendo muestras profesionales de Euritmia artística, talleres especializados, charlas y enriquecedoras conversas.

Rudolf Steiner

Nació el 27 de febrero de 1861 en Kraljevec, un pequeño pueblo, aquel tiempo parte del Imperio Austrohúngaro. Su padre fue empleado del ferrocarril. Creció en medio de la naturaleza; en su niñez su contacto con otros niños fue escaso, lo que lo llevó a inclinarse por la lectura. Ingresó a la Universidad Técnica en Viena (1879), donde estudió Ciencias Naturales.
Trabajó en el sistema educacional austriaco y cuando estaba en sus 20 llegó a ser un consumado lingüista, hombre de letras clásico, matemático, científico e historiador. Estudió los trabajos literarios de Goethe, que parecen haber ejercido una enorme influencia en su vida. Además de sus estudios académicos, Rudolf Steiner trabajó como un tutor privado, lo que le llevó a formar sus ideas acerca de los métodos más apropiados para la enseñanza a los niños. En 1891 obtuvo el grado de Doctor en Filosofía en la Universidad de Rostock.
Su interés en temas espirituales lo condujo a unirse con la Sociedad Teosófica de Londres, para luego retirarse y bajo sus nuevas espectativas fundar la Sociedad Antroposófica en Alemania, la cual fue la sociedad para el desarrollo de la Ciencia Espiritual. Este esfuerzo absorbió la mayor parte de su energía por el resto de su vida.
El final del siglo diecinueve y el comienzo del siglo veinte fue el tiempo cuando todas las ciencias se desarrollaron rápidamente y Rudolf Steiner estimó que todas ellas deberían basarse en verdades espirituales, opuestas a lo material. Esto lo condujo a contribuir en la fundación de Weleda, la compañía que promueve y produce medicinas Homeopáticas y Herbales; a promover las bases para la agricultura Biodinámica – la cual fue la precursora del movimiento Orgánico moderno en Europa central; a envolverse en muchas empresas curativas y terapéuticas y a tomar parte en muchas otras actividades científicas y artísticas. Fue un escritor y conferencista prolífico y se convirtió en una figura importante en el mundo Germano hablante de ese tiempo.
Poco después de la I Guerra Mundial, Alemania tuvo algunos meses sin ninguna institución gubernamental que funcionara; fue entonces que Rudolf Steiner fundó un movimiento que buscaba establecer un sistema gubernamental basado en la justicia, la compasión y la equidad para todos. Su movimiento buscaba un Orden Social Tripartito – en el cual se le daría igual importancia al mundo de la economía, la política y la cultura, y en el cual a cada uno se le concedería igual respeto. Su movimiento tuvo un enorme éxito al comienzo. Steiner dio conferencias atendidas por miles de personas, grupos se levantaron para respaldar sus ideas en toda Alemania, y en Stuttgart un grupo de industriales se unieron para fusionar sus fábricas dentro de una iniciativa económica basada en los principios idealísticos de Steiner. Uno de esos industriales fue el dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, quien le pidió a Steiner que fundara una escuela para los niños de los trabajadores de la fábrica, siendo esta la razón por la cual muchas escuelas Steiner son llamadas escuelas Waldorf.
No sorpresivamente el movimiento por el Orden social Tripartito se tropezó con problemas. Encontró fuerte oposición de grupos políticos mejor establecidos y se resquebrajó por división interna. Rudolf Steiner pudo ver que este movimiento, que pudo haber cambiado el curso de la historia, estaba desapareciendo, pero sin desanimarse, se lanzó en la tarea de garantizar que, aún si nada mas sobrevivía, la escuela de Stuttgart podría ser un éxito.
El dio un curso especial de entrenamiento a los maestros de la escuela; supervisó la conversión de los edificios de la escuela; se reunió con los padres; conoció los niños; asistió a las reuniones de los maestros; dio conferencias y asistió a las clases. Al mismo tiempo iba y venía a Dornach en Suiza, donde estaba supervisando la construcción de un enorme auditorio, el Goetheanum, (donde esperaba establecer un Colegio en el cual los niños de Stuttgart pudieran graduarse), y viajando alrededor de Europa, dando conferencias y tratando de iniciar más iniciativas educacionales.
El parece haber trabajado virtualmente las veinticuatro horas los últimos días de su vida – quizás conciente de que una fase más sombría de la historia Alemana estaba alrededor de comenzar, en la cual no habría lugar para él, o para las cosas que él abrigaba. Murió en 1925, a los 64 años de edad. Su escuela fue un éxito, habiendo más que doblado su tamaño en los pocos años desde su apertura, pero fue cerrada unos pocos años después cuando los Nazis llegaron al poder, y todos sus documentos destruidos.
En las décadas siguientes -los 1930s, 1940s, 1950s y 1960s – Rudolf Steiner y sus ideas fueron vistas casi con desdén por un mundo que se había enamorado de las nuevas tecnologías y una visión puramente materialista de la vida humana. Sin embargo, años recientes han visto un resurgir del interés por un hombre cuyo intelecto y originalidad de pensamiento le permitieron desarrollar un método científico que apuntaba a la necesidad de métodos homeopáticos en medicina, métodos orgánicos en agricultura, una propuesta artística para la arquitectura, una propuesta compasiva para el gobierno y una propuesta inspirada para la educación.